sábado, 7 de enero de 2017

Invierno antiguo






La niebla tan fría
de aquella mañana,
de magia y ensueño
todo lo inundaba.

Los copos de nieve
cual flor de algodón,
del cielo caían
con nítido albor.

Hechizo y misterio
de noches nevadas
y estrellas distantes
que tanto brillaban.

Luciendo la luna
por aquel espejo,
a su bello rostro
le daba yo un beso.

Iban cabalgando
los tres Reyes Magos
por la noche fría
con muchos regalos;

a los tres camellos
pasto les dejaba
pues ellos a casa
hambrientos llegaban.


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