jueves, 24 de noviembre de 2016

Marcos Ana
















A MARCOS ANA


Llegó la muerte al poeta,

esa daga cegadora
que siega noche y aurora
con su potencia secreta.
Pero al maestro no inquieta,
de la parca, su poder,
pues deja su proceder
de valiente y esforzado,
de poeta y de soldado
que nunca ha de perecer.


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