viernes, 7 de octubre de 2016

Fortuna lejana





¡Qué fortuna tan lejana,
que la memoria imagina
prodigiosa!
¡Qué esplendor de la mañana,
de aquella ilusión divina,
misteriosa!

¡Cuánto andar, cuánta fatiga,
cuánta lágrima y tormento
que desgarra!
¡Este evocar que fustiga,
la inclemencia de este viento,
tan amarga!

Y esta vida que no es vida,
más que yo viviera otrora
como un sueño,
el alma dejome herida
de tanto como la añora
¡con empeño!

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