sábado, 15 de octubre de 2016

Poemas de amor y queso




¡Me encanta hacer el amor!
¡Lo hago de tan buena gana,
con mi novia, la asturiana!,
porque amén de su candor
se abre hacia mí toda en flor
con caricias celestiales,
y para curar mis males
trae una sidra sin par
con la que poder regar
un buen queso de Cabrales.

*      *      *      *      *

Como buen queso me daba
y vino de Valdepeñas,
enredome por las peñas
la manchega que yo amaba,
la que alegre me obsequiaba
con los frutos de su tierra,
pues el amor nunca yerra
cuando el paladar cautiva:
¡se transforma en llama viva
a la que nadie destierra!

*      *      *      *      *

Soy feliz a toda hora
con mi amante de Vizcaya:
¡belleza donde las haya!
Es mi reina y mi señora,
con ella mi dicha aflora.
De Idiazábal es el queso,
aquél que trae con su beso
amén de un buen txakolin:
¡todo un inmenso festín
que me arrastra al embeleso!


viernes, 14 de octubre de 2016

Octavas reales


1

Me encantan esos ojo
s que iluminan

mi rostro fatigado y abatido.
Son ojos que al mirarme ni imaginan
el gran caudal de todo lo perdido.
Son ojos que fecundos ya germinan
por un erial de sueño fenecido.
Por ello mientras brillan en la noche,
asombra al corazón tanto derroche.

2

Lo que vendrá se forja de la nada;
vagar por lo ideal es conveniente,
pues una vez la vida terminada
acaban los caprichos de la mente,
el ansia y la ilusión arrebatada,
el sueño luminoso y sorprendente.
Como agua por los dedos, que me huye,
el ritmo del presente corre y fluye.


viernes, 7 de octubre de 2016

Fortuna lejana





¡Qué fortuna tan lejana,
que la memoria imagina
prodigiosa!
¡Qué esplendor de la mañana,
de aquella ilusión divina,
misteriosa!

¡Cuánto andar, cuánta fatiga,
cuánta lágrima y tormento
que desgarra!
¡Este evocar que fustiga,
la inclemencia de este viento,
tan amarga!

Y esta vida que no es vida,
más que yo viviera otrora
como un sueño,
el alma dejome herida
de tanto como la añora
¡con empeño!