sábado, 20 de junio de 2015

versos de arte menor




I

El resplandor de la aurora
con el sueño se fundía,
de modo que así quedaron
sueño y luz en armonía.

II

Con calma quiero esperar
lo que depare el destino;
ya bastante hay que penar
en este angosto camino.

III

El color del universo
resplandece en tu mirar,
y aunque me alcance de lejos
ya no dejo de soñar.

IV

Quiero conservarme puro
tal como de niño fui,
para viajar a otros mundos
como el día en que te vi.

V


Siento una profunda pena
cuando llega el desamor:
una prisión que encadena
y que mata de dolor.

VI

Mucha culpa encierra el alma,
mucho dolor y aflicción,
mucho recuerdo y suspiro
que lacera el corazón.

VII

Mucha culpa encierra el alma,
mucho dolor y aflicción,
Mucho amor bajo la tierra,
sin poder abrir su flor.

VIII

Basta de penar tan hondo,
basta de tanto añorar,
siempre habrá un pozo si fondo
para quien olvide amar.

IX

Al final me quedé sólo,
sin amor ni compañía,
sin el gozo que me daba
y el amor que me tenía.

X

¡Oh qué amargura tan honda,
qué arrebatado penar;
cuanto más te necesito,
más me quieres olvidar! 



claveles 


No sé si habrás reparado,
Si en ello posas tus ojos,
En el verdor de este prado
Y en esos claveles rojos.

Son del color de la vida,

De la sangre y la pasión,
Son la esperanza sentida
En que brilla la ilusión.



estío



Fue aquella tarde de estío,

Bajo un cielo tan añil,
Fue a la vera de aquel río,
Fue un instante tan sutil...

Y bajo aquel grato cielo

La brisa nos deleitaba,
La que abrazando al romero
Su fragancia despertaba.



primavera



La primavera está en flor

Y brota todo risueño:
El despertar del amor,
El despertar de mi sueño.

Y con todo florecido,

Con una pasión tan loca,
Encuentro el jardín florido
De los besos de tu boca. 



frescor matinal


El frescor que posa en mí
Del estío, esta mañana:
¡Lo hace de tan buena gana!
¡La mejor que nunca vi!
Del calor que padecí,
Quedan ecos de lamentos
De sus crueles tormentos. 



incoherencia


¡Ay, qué designios fatales!
¡Qué duro es vivir así!
¡Qué tarde yo comprendí
Que altos sueños e ideales
Pueden resultar mortales!
Pueden ser un espejismo
Que nos conduce al abismo.

¡Cuán terrible es mi destino!
¡Qué vida triste la mía!
La incoherencia me pedía
Que, prudente y con buen tino,
Abandonase el camino
En que el alma se aventura
Ajena a la sepultura.



preferencia


Buscando abrigo en el cielo,
Bajo la luz de la luna,
Por las noches me desvelo
Sin hallar respuesta alguna.

Puede que fuese mejor
Para encontrar el consuelo
De este mi enorme dolor,
Que en vez de mirar al cielo

Y a los astros encantados,
Mirase lo que prefiero.
Y prodigarme en cuidados
Con la que yo tanto quiero.



ecos y reflejos


Flota en una etérea nube
Un mundo que nunca muere;
Desde mis raíces sube
Y al corazón lo conmueve,

Lo suspende y lo ilusiona,
Engañando a los espejos.
El infeliz se apasiona
Con los ecos y reflejos.



tristeza


El tiempo es encantador,
La primavera florece,
Mas tengo un vivo dolor
Porque mi dicha fenece.

Bajo un hondo sufrimiento
Pierdo lo que más quería,
Pues revive el pensamiento
Los momentos de alegría.

La que fue mi gran amor,
Mi consuelo, mi esperanza...
Fue arrebato, fue fulgor,
Del que queda la añoranza

Hay pájaros que gorjean
estridentes por los nidos,
Hay recuerdos que golpean
Evocando días queridos

¿Oh mi amor por qué te fuiste?...
¿O fui yo quien te perdí?...
¡Mi tristeza ya no viste
Y yo nunca más te vi!



pena y dolor


Por la floresta camino;
Flotan alto las estrellas
Marcando así mi destino:
Tan brillantes y tan bellas.

Belleza, la que ellas tienen;
Mas no así mi corazón,
Pues de tu ausencia me viene
mucha pena y desazón.

Me siento triste y doliente,
Pues ni la luz de la luna
Pueden callar esta fuente
de tan mísera fortuna.



jueves, 18 de junio de 2015

versos de arte mayor




I



Entre brumas asoma tu perfil,
Cual aroma de un rosal ya fenecido,
Que en el sueño de un tiempo infantil
El hechizo de la luna ha revivido.

II

Fue la luna en el espejo reflejada,
Con los rayos que llegaban de tan lejos,
Quien me trajo tanta imagen olvidada
En el brillo de sus mágicos reflejos. 

III

El sol se va apagando por poniente.
Gimiendo están las hojas que se agitan
Mecidas por la brisa, suavemente,
Que anuncia a las estrellas que palpitan.

IV

De los astros la danza omnipresente,
Surgiendo así perfecta y tan pausada,
Pareciera durar eternamente
y reducir los sueños a la nada.

IV (bis)


De los astros la danza omnipresente,
Surgiendo así perfecta y tan pausada,
Quisiera que durase eternamente
Fundiendo así mis sueños a la nada.

V


El brillo de la luna te deslumbra,

¡Oh triste corazón que ya no velas
Por una gran pasión que todo inunda,
Por grandes ilusiones y quimeras!

VI


Fantasmas que me siguen sin cesar,

Los ecos de vivencias torturadas,
Juzgándolas yo muertas y enterradas,
Porfían en hacerme recordar.

VII

Me acompaña el recuerdo aunque no quiera,

Que a veces es lamento muy profundo,
De un tiempo que pasó como si fuera
La eterna primavera de este mundo.

VIII

Sopla el viento que agita las espigas,
Las amapolas mece en roja llama,
Y en este atardecer se hacen amigas
La sangre y el verdor que tanto ama.

IX

Palpita sobre el mar el sol que muere,

De púrpura y de rojo tan intenso,
Dejándonos señal de que prefiere
Girar alrededor del mar inmenso.


X

De noche dulcemente se deshoja,
Sin prisa el blanco lirio de la luna,

Llevándose de mí tanta congoja,
Llevándose mis penas una a una.

XI 


Derrama una fragancia que es de otrora,

El parque tras la lluvia tan copiosa...
¡Parece recobrar aquella hora
Guardada entre mil pétalos de rosa!

XII


Corría una tarde azul mientras soplaba

El viento de la vida y su latido;
Un tiempo que pasó y en que soñaba
Hallar en viento tal algún sentido.

XIII


Solloza triste al mar contra la arena,

Llorando humanamente su fortuna,
Y mientras ruge así toda su pena
Suspira por los besos de la luna.

XIV


Con vivo resplandor dicen que acaba

La estrella por el vasto firmamento;
Con toda la pasión vi que me amaba,
Mas ese amor brilló en otro momento.

XV


A veces es mejor pensar en nada,

La vida ver pasar desde un confín
en que no viva el alma encadenada
Al engañoso fruto de un jardín.

XVI


Y cuando así desde los ojos brota

El llanto tan herido de dolor,
Desde esas mismas lágrimas se invoca
Al bálsamo divino del amor.

XVII

La risa de la vida y la ambrosía
De aquellas horas dulces que bebiera,
Presumo que fue apenas fantasía
Flotando entre mil brumas de quimera.

XVIII

Otrora mis anhelos presintieron
que el sol eternamente brillaría,
Mas entonces sus brillos no estuvieron
cautivos como están en este día.

XIX

¡Emisaria de un dios iluminado,
Que al mundo quiere dar la buena nueva,
Noto ante ti que el alma se me eleva
Cuando por fin te encuentras a mi lado!


*    *    *    *

O sol vai-se apagando por Poente,
gemendo estão as folhas que se agitam,
mexidas pela brisa, suavemente,
amiga das estrelas que palpitam.

*    *    *    *

Com vivo resplendor dizem que acaba
a estrela pelo extenso firmamento,
com toda sua paixão ela me amava
mas esse amor brilhou noutro momento.

*    *    *    *

Dos astros essa dança omnipresente,
surgindo assim perfeita e tão pausada;
quisera eu que durasse eternamente
fundindo assim meus sonhos com o nada.


J. Martín (2-2-2016) 


domingo, 14 de junio de 2015

imaginar




















El recuerdo del recuerdo
brilla tan dentro de mí
que ya no sé lo que añoro:
¿si el tiempo que ya es leyenda
o las ganas de vivir?

Amanece un nuevo día.
El sol brilla y da calor.

No siento lo que sentía,
y ahora el espejo delata
como es que el viento que pasa
graba en el cuerpo y la faz
la marca de su legado.
  
Así que pensando pienso,
que aun andando así marcado
bien puedo mirar al cielo
y ver cómo muere el sol.

Ese sol de cada día 
que de rojo va tiñendo
las nubes con su fulgor...

Y ver cómo a fin se pierde
entre el perfil de la sierra.
E imaginar que mañana
su luz será como otrora
cuando sólo había el ahora
y nada que recordar.

martes, 9 de junio de 2015

fue en una tarde de abril



Sola quedó la alameda
después del fuerte aguacero
de aquella tarde de abril;
perfumado estaba el suelo
e iba poco a poco el cielo
recuperando su añil.

Fue la tarde... fue el color...
fue una fragancia divina...
fue el despertar del amor...

Fueron los sentidos presos
a tu imagen florecida,
fue un instante de abandono
al florecer de la vida...

Fue la magia de un momento
que en la bruma se perdió,
fue la luz de un firmamento
que el destino se llevó...