viernes, 24 de abril de 2015

sin saber de astronomía



De niño yo contemplaba,
sin saber de astronoa,
el nocturno firmamento,
las luminosas estrellas;
y anhelante deseaba
poder llegar hasta ellas.

Eran mis ganas tan fuertes,
y tan grande mi deseo,
que al instante me poa
a construir con mis manos
alguna nave espacial.

Equipado de un martillo,
unos clavos y maderas
y otros simples materiales,
pretendía hacer yo mi nave,
con la que ver nuevos mundos
y galaxias siderales.

Eran mis cosas de niño;
mi sueño se encandilaba
con los astros luminosos
que jamás nadie hollaa;
y en descubrir sus misterios
mi corazón porfiaba
sin saber de astronomía.


domingo, 19 de abril de 2015

estrella fugaz




Los años pasan y pasan.
El cuerpo se va agotando
y el espejo no refleja
lo que otrora reflejara.

La vida va por su senda,
por los caminos del tiempo,
por una ruta ignorada
que hemos de transitar.

La vida tiene momentos
de profunda inspiración,
donde se juntan las líneas
del sueño y la realidad.

La vida tiene momentos
de pleno y de calmo amor;
jornadas de miedo y tedio
con su poso de amargura.

La vida sigue su senda
como una estrella fugaz,
que rasga la noche oscura
y escapa del firmamento.

domingo, 12 de abril de 2015

por eso de variar...



Voy a intentar descubrir,
en medio de tanto ruido,
los perdidos universos
y el añorado sosiego.

La cosa no es tarea fácil,
vamos pues a comenzar.

Lo primero es relajarse:
me imagino que he dejado
este mundo ingrato y vil;
que ingrávido voy vagando
por esferas siderales
donde no existe el pesar...

y que en uno de esos mundos,
tan distantes, tan lejanos,
en donde reina el sosiego,
en donde mora la paz,
ya cansado del viaje
me siento en un café-bar,
donde recitan poesía,
y miro a una bella dama
con ojos libidinosos
por eso de variar.


sábado, 11 de abril de 2015

Es muy triste el evocar




Es muy triste el evocar
lo perdido sin remedio,
aunque más triste es vivir
sin poder rememorar
los años en que las horas
eran tan dulces y leves:
cuando el amor era un sueño
que mecía mi corazón
en ondas de luz de luna.

Era el tiempo en que moraba
en el hogar familiar,
al lado de mis mayores,
el tiempo en el que la calle
era el mundo sin fronteras,
en que era la selva el parque,
y de noche planeaba
un viaje sideral.

Es de dolor el recuerdo,
de tanto que se ha perdido.
Es un tesoro el recuerdo:
es mi Alma el haber sido.

Y ese fue el tiempo sin miedo
que tal vez nunca existió.


Amor soñado



Tal vez el mejor amor
sea el amor soñado:

aquél que huyó
una noche al infinito,
se perdió en la flor
del jardín de la juventud,

se alza al cerrar los ojos
como la voz de Dios
por los espacios.

Soñar, soñar...

Y al abrir los ojos
encontrar en tus cabellos,
en tus pestañas,
en tu mirar...
el principio y el fin
por el que fluye el universo.